Yo me imagino que el planteamiento de la cuestión hacía referencia a tiempos contemporáneos, pero traigo a colación un caso curioso, que no sé si podría repetirse en la actualidad (ni hoy, ni el mes que viene, ya lo sé, me refiero a la época actual). Se trata del caso del Infante Francisco de Paula, la Reina Mª Luisa de Etruria y la Emperatriz Mª Luisa, los tres fueron apartados de la sucesión al trono de España en 1812, y no lo hizo ni Carlos IV, ni Fernando VII ni José I, sino las Cortes de Cádiz. Pasada la Guerra los Infantes fueron reintegrados en sus derechos sucesorios (la Emperatriz no sé), de nuevo por las Cortes, pero las de Fernando VII, lo que quiere decir que la Casa Real aceptó la medida adoptada por las Cortes de Cádiz. El motivo para alejar de la sucesión a los Infantes fue el temor a que, siendo Fº de Paula tan joven y los hijos de la Reina de Etruira muy pequeños, pudieran ser utilizados por Napoleón contra el interés de España, ya que estaban en su poder. En el caso de la Emperatriz el motivo de la pérdida de derechos es obvio.
Esto lo cuenta Balansó en uno de sus libros.
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Estás cayendo en un cliché, jajaja. Ahora mismo me viene a la cabeza un rey homosexual, Ludwig II de Baviera. No incrementó la colección de joyas ni le dió un toque particularmente animado a su corte bávara. Su temperamento intensamente artístico le llevó por otros vericuetos.
También está el otro extremo, el sobrino de Ludwig II, no recuerdo cuál, uno de los Baviera-Borbón, que NO era homosexual (que yo sepa) y sin embargo era aficionadísimo a los pedruscos, incluso llegó a heredar a varias de sus tías, que, conociendo su afición, le dejaron sus joyas al morir...
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"Buscad la Belleza, es la única protesta que
merece la pena en este asqueroso mundo"
(R. Trecet)