manuesevilla escribió:
La serie vi, bueno me tragué solo los dos primeros capitulos -el recuerdo de ver luego a la Eyre aun me produce urticaria- pero este hilo es mucho mas constructivo, educativo e interesante.
Amigo Lamballe tus comentarios sobre Ena me han hecho pensar y quizas ver otro punto de vista.
Ahora bien, pienso que para una reina consorte de la época ser bella, distinguida y glamourosa eran cualidades muy apreciadas.A mi Ena siempre me cayó bien, cierto es que influido por ese aura de elegancia.
Difiero en algunos de tus comentarios. Ella era una Battemberg, una verdadera princesa de segunda, eso es sabido de todos y su nuera era princesa de verdad, Borbón Orleans. Doña Maria sería de caracter afable, pero tambien estaba muy pagada de sus origenes familiares.
Pienso que el gran aporte de Ena fue relajar un poco la hiper-estricta corte española. Crista era alemana y muy alemana y no digamos las hermanas de Alfonso XII, sobre todo la influyente y omni presente Chata. No lo tuvo que tener nada facil Ena.
Me ha sorprendido gratamente el leer que Ena tenia una risa contagiosa, franca lo ignoraba (Doña Sofia tambien tiene una risa muy saludable) cuando la he oido hablar de mayor y en francés no me ha resultado agradable su voz.
Seguro que en inglés tendria un acento bien britanico de upper class envidiable. Me alegro de haber sido capaz de crear un momento para la reflexión ¡Adoro estos debates!¡Gracias, Manueh!¡Cuánto hace que tú y yo pululamos por estos foros y todo lo que nos hemos tenido que tragar!
Pero me adjudicas un comentario citado por Clara, no por mí. Jamás hubiera considerado a Doña María una princesa de segunda. Hablamos de una Borbón-Dos Sicilias y Orleans de linaje puro y línea directa, venida a menos en cuanto a los dineros y sin trono, pero con todos sus cuarteles de realeza de la más pura sangre azul.
Efectivamente, doña María era una mujer afable y de buen trato. Si antes he mantenido que Victoria Eugenia era un producto estereotípico de su geografía y clase; la perfecta dama inglesa a caballo entre dos siglos, doña María lo era de su geografía y clase: una princesa católica ibérica. Elevada por su rango, pero de trato afable y cercano, no solo con la Grandeza, también con el pueblo llano. Revestida de dignidad monárquica cuando tocaba, respetada por la aristocracia que reconocía en ella a una líder natural de su propia manada y que se sentía cómoda entre ellos. Ena nunca fue así, nunca terminó de encajar y la manera altiva y distante con la que trató a algunos miembros de la más rancia aristocracia española hizo fruncir el ceño a más de un linajudo aristócrata. Crista daba una de cal y otra de arena, pero nació católica y archiduquesa imperial de Austria, podía permitirse el lujo de mirar por encima del hombro a una dama de la Grandeza Inmemorial. Además, daba algo de miedo a veces. Victoria Eugenia no, su altivez extendía cheques que su linaje no podía pagar.
Insisto, ella me gusta, creo que no lo tuvo nada fácil y lo hizo lo mejor que pudo. Pero sin más, un 6 sobre 10. A Crista, en su breve periodo casada, su marido la ponía los cuernos con la Sanz ¿Qué hizo? Montó un pollo al chilindrón con reducción de Pedro Jiménez que hizo temblar las bóvedas del Palacio Real, amenazó con largarse a Austria si no se ponía de patitas en los Pirineo a la doña. Y en los Pirineos la pusieron, daba igual la pataleta del Rey. Acción-reacción-repercusión.
Quiero un serie de Crista.