Foro DINASTÍAS | La Realeza a Través de los Siglos.

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 Asunto: Re: Fallece Emmanuela Dampierre
NotaPublicado: 25 Ene 2019 13:50 
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Bravo, Lamballe. Con todo lo anglófilo que soy creo que, una vez más, los ingleses nos la jugaron bien jugada.

Ya te había leído expresarte sobre el asunto en ocasiones anteriores, pero esta vez has estado particularmente elocuente y claro.

Lo que uno aprende, se edifica y entretiene en este Foro.


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 Asunto: Re: Fallece Emmanuela Dampierre
NotaPublicado: 25 Ene 2019 22:35 
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De momento van pesando más en mi ánimo los argumentos de Lamballe, aunque la verdad es que si realmente fue así (si es que Ena le ocultó la enfermedad a Alfonso y este por ese motivo le guardó luego ese rencor tan grande que ni en el lecho de muerte consintió "perdonarla"), me parece un comportamiento muy mezquino el de él y mucho más humano el de ella; también Ena perdió los mismos hijos por la enfermedad, digo yo que con eso ya pagó su "culpa"... :roll: Siempre he tenido más simpatía por Alfonso persona que por Alfonso rey, y muy poca simpatía por Ena a todos los niveles, pero en este caso y bajo esta hipótesis cambio las tornas.

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"Buscad la Belleza, es la única protesta que
merece la pena en este asqueroso mundo"
(R. Trecet)


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 Asunto: Re: Fallece Emmanuela Dampierre
NotaPublicado: 26 Ene 2019 15:42 
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Para mi, en cambio, es al revés. Sí Ena y su familia ocultaron el tema de la hemofilia para que la "menos regia" por "pedigrí" llegase a ser REINA me parece horrible y sumamente egoista.
Si el Rey lo sabía, entonces no fué más que un "Señor mimado y caprichoso" que puso sus "antojos y caprichos" por encima de su deber para la CORONA.


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 Asunto: Re: Fallece Emmanuela Dampierre
NotaPublicado: 27 Ene 2019 23:42 
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Ando leyendo estos días la biografía que Rafael Borràs dedicara a la figura de Don Juan. En la parte que analiza el caso de la hemofilia y de si Alfonso XIII era consciente o no al casarse de la enfermedad recoge varios testimonios que nos vienen que ni pintado para el presente hilo.

Vamos por partes.

Sainz Rodríguez afirma en sus Testimonio y recuerdos de 1978: (…) el Rey (Alfonso XIII) debía haber tenido en cuenta lo que se le avisó repetidas veces acerca de la enfermedad de la hemofilia. Este es uno de los actos que mucha gente aplaude como un rasgo romántico del Rey; el haber puesto a su madre y a sus ministros ante un hecho consumado. Les envió un telegrama diciendo: "Me he comprometido con la princesa Victoria." Aquel gesto romántico fue una imprudencia tremenda como Rey, porque muchas de las dificultades y toda la tragedia de la familia real dimana del hecho de esta enfermedad hereditaria: incluso las soluciones políticas. Si el Príncipe de Asturias hubiese sido un príncipe normal en el trance del 14 de abril, habría sido posible una solución sin necesidad de ausentarse el Rey: podía haber abdicado y haber constituido un gabinete de regencia. Esto último no lo entiendo muy bien, puesto que entonces el Príncipe tenía edad de sobra para recoger el trono de su padre sin necesidad de ninguna regencia.


Contemporáneamente a Saínz Rodriguez afirma González Doria en sus Las reinas de España: El marqués de Villaurrutia, ministro español de Estado, fue cumplidamente informado por su homólogo inglés de esta eventualidad que, muy alarmado, Villaurrutia se apresuró a poner en conocimiento de sus compañeros de gabinete. (...) No es de admitir que la reina Cristina ignorara el riesgo.

En 1956 recoge Julián Cortés Cavanillas en su biografía de Alfonso XIII, basada en confesiones del propio monarca en Roma durante el exilio: Alfonso XIII fue avisado de la 'enfermedad de Hesse' que traía Victoria Eugenia y no hizo caso.

Dice el británico Charles Petrie en su biografía de 1963: "Todo hace suponer que Don Alfonso fuese evidentemente adiverto del peligro, sin que él lo tomara en consideración; esto es obvio decirlo, no pudo ser hecho público y por ello se levantaron severas críticas contra la Reina y el Gobierno británico".

Opinaba el general monárquico Alfredo Kindelán: A don Alfonso XIII debieron hacerle saber, al casarse, esto es, antes de hacerlo, que su mujer era un probable agente transmisor de la hemofilia a su descendencia masculina. Al no saberlo, se llamó a engaño y cuando luego supo que no había remedio, se indignó, sobre todo al nacer su primogénito con la terrible tara orgánica. No puede atribuirse culpa alguna a la novia. ¿Qué sabía ella de enfermedades hereditarias de esa naturaleza? Tal vez su madre. Tal vez la corte de Inglaterra. También debieron averiguarlo los gobernantes o los palatinos españoles. A nadie se le ocurrió prevenir o investigar nada. Cabe preguntar: ¿Nadie estaba obligado a prevenir a la Corte española del caso? La cuestión es que nada se supo hasta que se decidió hacer la fimosis al hijo de los reyes. Kindelán recoge que se enteraron al operar a Alfonsito de fimosis no de circuncisión a lo judío por tradición familiar como han recogido muchos.

Según Claudio Sánchez Albornoz tuvo la siguiente conversación con la infanta Paz en el verano de 1927 en su palacio bávaro: Charlamos. Me tiró de la lengua:
- ¿Qué opina usted de la dictadura de Primo de Rivera?
Eludí la respuesta con una frase inocua:
- Es difícil juzgar a los hombres.
Insistió:
- Le ruego me diga sin rodeos lo que piensa.
- Al establecer la dictadura y disolver las Cortes -le dije- el rey se ha jugado la corona.
- Eso le hemos dicho todos. Pero no nos hace nunca caso. Cuando se proyectó su boda con la reina, le previnimos de que las Battenberg transmitían la hemofilia. No nos escuchó. Ahora ni siquiera ha escuchado a su madre.

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 Asunto: Re: Fallece Emmanuela Dampierre
NotaPublicado: 27 Ene 2019 23:57 
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 Asunto: Re: Fallece Emmanuela Dampierre
NotaPublicado: 27 Ene 2019 23:58 
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Convendría llevar lo de la hemofilia a un hilo propio ya que está tan interesante.

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 Asunto: Re: Fallece Emmanuela Dampierre
NotaPublicado: 31 Ene 2019 22:23 
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No te preocupes Sabbatical, a mi no me molesta. Es súper interesante que haya nacido un debate a raíz de propias vivencias de Emanuela. :thumbup:

De hecho vienen, quizás, los capítulos más espinosos o que puedan herir más sensibilidades. Hoy en día ya carece de importancia, es mejor tomarlo como la opinión o realidad que ella y su hijo vivieron al respecto, aunque se basen en teorías de la conspiración varias. Aún así, si alguien puede o quiere aportar ejemplos sobre renuncias y abdicaciones parecidas a las del Infante Jaime, tenga en cuenta que esa cuestión llega justo después del capítulo que paso a transcribir ahora. Pero sería interesante hablar sobre ellos, sobre todo el tema renuncia de los derechos dinásticos de los hijos no nacidos. ¿Qué hubiese pasado si Eduardo VIII de Inglaterra llega a tener hijos? ¿Hay sustento para las quejas emitidas en su día por Emanuela y Alfonso? Una vez efectiva la renuncia del padre, ¿se pierde la vez, como en las colas, y se acabó todo?

"Mis hijos, Alfonso y Gonzalo, fueron dos personas completamente diferentes. En numerosas ocasiones, tanto físicamente como por carácter, no parecían en absoluto hermanos. Alfonso era muy guapo y muy serio, y Gonzalo muy simpático y sociable. El primero tenía un excesivo sentido de la responsabilidad, mientras que mi hijo menor mostraba una cierta dosis de pragmatismo que yo consideraba muy inteligente, porque pienso que se trataba de una autodefensa. Gonzalo era un chico divertido que se fijaba mucho en todo aquello que, por alguna razón, resultaba ridículo. Su capacidad para captar momentos o situaciones absurdas era inmensa.

Siendo niños, y hasta que finalizaron el bachillerato, los dos estudiaron en Suiza. Después, en 1954, se trasladaron a Bilbao, a la Universidad de Deusto, con los jesuitas, y más tarde, en 1955, pasaron al CEU de Madrid. En aquella época -hablo de los años cuarenta y cincuenta-, educarse en un internado era más habitual de lo que pueda ser ahora, aunque a mí se me acusó de enviarlos a ese tipo de colegios. Yo nunca lo entendí y, por supuesto, continué haciendo lo que me parecía mejor para ellos. En mi opinión, no era comparable enviarlos al colegio en una ciudad, donde siempre hay mil cosas entretenidas para hacer, que tenerlos en un discreto y pequeño pueblo aislado, controlados y estudiando, su principal obligación. En un internado un chico tiene dos posibilidades: estudiar y hacer deporte.

[...]

Existe otra razón que tuve muy en cuenta a la hora de tomar la decisión de internarlos. Mi matrimonio con Jaime no duró más de diez años. Alfonso y Gonzalo veían porquísimo a su padre y creo que no hay que ser una lumbrera para comprender que cualquier chico necesita un referente masculino para formarse de manera adecuada. Nuestra separación se produjo un día en el que decidí que ya no podía aguantar más. Así que cogí a mis hijos y los tres salimos del domicilio conyugal. Mal hecho. Hoy pienso que todo habría ido mejor si yo, controlando mi impetuoso hartazgo, me hubiera quedado allí.

De su abuela, la Reina Victoria Eugenia, y de mí recibían el calor familiar y la compañía. Asimismo, sus primos hermanos Torlonia se conviertieron en unos pilares sólidos para ellos. Marco era de la misma edad que Gonzalo, y Sandra, creo que tiene sólo un año más de los que ahora tendría Alfonso. Fueron, a su vez, muy amigos de las hijas de Crista y Enrico Marone. El largo periodo de tiempo que vivimos en Suiza lo pasaron todos juntos. Formaban un grupo nutrido y simpático de primos que, también, eran amigos.

Bajo mi responsabilidad entraron internos en el colegio Montana, cerca de Zurich, en la montaña. Y es que Jaime debía pensar que el hecho de elegir el centro en el que estudiarían sus hijos era un asunto menor, de pura intendencia. Cuando esto sucedió, Alfonso tenía once años y Gonzalo diez. Compartían la misma habitación y cada día, después de sus clases, practicaban deporte. Todos los meses yo iba un par de días a verlos, en tren, y me hospedaba junto al colegio en un hostal que no era, precismente, cómodo. El Montana era un centro muy bueno, pero a una hija, curiosamente, nunca la habría inscrito en un internado. Será por mi lado machista que apenas reconozco pero que sé que tengo.

[...]

Gonzalo me dio siempre muchos más problemas con los estudios que su hermano. Los dos eran muy disciplinados, pero la realidad es que Alfonso estudiaba mucho más. Sabían que su obligación en aquellos tiempos consistía en ir al colegio y pasar de curso cada año. Y eso es lo que hacían.

[...]

En una ocasión Jaime intentó que mis hijos se fueran a vivir a España. Mi negativa fue rotunda porque, si había una cosa que tenía clara es que, mientras fueran pequeños, trataría de evitar a toda costa que Alfonso y Gonzalo se convirtieran en juguetes al servicio de la política. Ahora bien, ello no significa que no me hubiera gustado que se instalaran en España antes de lo que lo hicieron, con dieciocho y diecisiete años respectivamente. A esas edades ya me parecían casi unos hombres, por lo que la adaptación a un país nuevo les podría resultar mucho más dura.

Recuerdo que un día Jaime mandó a alguien al colegio a recogerlos sin avisarme. Como en el Montana sabían de nuestro problemático matrimonio, reaccionaron de manera impecable: uno de los responsables los llevó escondidos en su coche hasta Milán, donde yo los recibí. Si les hubiera permitido ir a España, a lo mejor las cosas habrían salido de otro modo, pero con los hijos no se juega. Jaime no volvió a insistir y yo no supe nada más de esta historia.

Durante los años de adolescencia de Alfonso y Gonzalo fui yo quien se hizo cargo de todos sus gastos. Después, ya en España, fue Juan y creo también la Reina quienes se ocuparon de su mantenimiento, al menos de la Universidad y del piso en que vivían. Yo no recuerdo haber pagado nada cuando estaban allí. Alfonso, estoy segura, lo sabía, pero nunca me habló de ello porque, por principio, no hablaba conmigo de dinero. Sabía que mi economía era precaria y trataba con todas sus fuerzas de no hacerme pasar peores ratos de los que pasaba por no poder dar a mis hijos lo que necesitaban para sufragar sus gastos y, sobre todo, su formación. Esto era para mí algo primordial, ya que de ella dependería su futuro. Quizá fue Gonzalo quien me comentó en cierta ocasión que Juan y Doña Victoria Eugenia eran quienes se ocupaban de ellos dos en Madrid.

Mis hijos pasaban muchas de sus vacaciones en casa de su abuela, la Reina, y a veces también navegaban en el Saltillo, el barco de Juan. Un verano les mandé con mi madre a Bélgica, a casa de unas primas, y en otra ocasión a Gran Bretaña con el fin de que mejoraran su inglés, a casa de unos primos de la Reina de Inglaterra gracias a la mediación de la Reina Victoria Eugenia. Mi obsesión fue siempre que aprendieran varias lenguas a la perfección.

[...]

El deseo de los legitimistas era que yo inscribiera a mis hijos en un colegio francés, cerca de Montpellier. Hablaron de este asunto con la Reina, quien se lavó las manos al respecto. Al llegar a este punto creo que debo contar algo sobre los legitimistas, ya que son ellos quienes apoyan los derechos de mi nieto Luis Alfonso al trono de Francia.

Los legitimistas defienden los principios sobre los que se sustentó la monarquía desde el primer rey de Francia, Hugo Capeto, en el siglo X. De acuerdo con estos principios, que se fueron estableciendo con el tiempo, el heredero de la Corona francesa debía ser el familiar primogénito, varón y católico más cercano al Rey. En la Revolución Francesa de 1789, Luis XVI fue condenado a muerte. En 1814, el pariente más cercano al malogrado Luis VI era su hermano Luis VIII, que murió sin descendencia. A éste le sucedió su hermano Carlos X, que tuvo que exiliarse juntamente con su heredero, el Conde de Chambord. Al morir éste también sin descendencia, la herencia francesa pasó a la segunda rama Borbón, la española. Cuando el pretendiente carlista Alfonso Carlos, Duque de Anjou y de San Jaime, murió en 1936, la jefatura de la Casa Borbón y el derecho al trono francés -según la doctrina legitimista- recayó en Alfonso XIII de España. A mi suegro le sucedería, en sus derechos, mi marido Jaime; a él mi hijo Alfonso y, a éste, mi nieto Luis Alfonso de Borbón.

No quisiera olvidar una mención sobre los orleansitas, defensores de los descendientes de Luis Felipe de Orleáns, hoy representados por el Conde de París".


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 Asunto: Re: Fallece Emmanuela Dampierre
NotaPublicado: 02 Feb 2019 23:24 
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"Qué Jaime renunció a sus derechos al trono es un hecho. Que no tendría por qué haberlo hecho, ya no lo sé. Lo que sí cuesta creer es que tuviera que renunciar, también, para sus descendientes. Del mismo modo, resulta difícil de entender sus contradicciones, ya que tan pronto se reafirmaba en su renuncia como se desdecía de la misma.

La primera, fechada en Fontainebleau el 21 de junio de 1933, coincidió con la boda de su hermano mayor, Alfonso, con la cubana Edelmira Sampedro. Por este motivo, el Príncipe de asturias había renunciado a sus derechos sucesorios. El día anterior, don Alfonso XIII había llamado a su hijo Jaime para hacerle saber que se encontraban en Fontainebleau algunos importantes jefes monárquicos como Calvo-Sotelo, el Marqués de Torres de Mendoza, Luis Miranda y el Conde de Ruidoms. Todos ellos hábilmente, sin hacer mucho hincapié en su discapacidad, trataron de convencerle para que renunciara. Repetían que, en cualquier otro momento histórico, su minusvalía no habría sido un factor que le hubiera impedido reinar, pero que entonces, tal y como estaban las cosas en España deadas las dificultades por las que atravesaba el país -gran inestabilidad política, radicalización de las posiciones de los partidos...- el mero hecho de no poder mantener, por ejemplo, una conversación telefónica era un gran inconveniente.

Igualmente, aprovecharon la ocasión para dejarle claro en aquel preciso momento, ¡qué casualidad!, que en el futuro carecería de cualquier tipo de problema económico. Jaime aceptó enseguida. Nunca se hubiera negado a hacerlo por el amor y la admiración que por su padre sentía, verdaderamente reverencial. La firma del documento se llevó a cabo ante el Rey y sus consejeros, que actuaron como testigos. Más tarde justificarían su renuncia argumentando que el matrimonio que conmigo había contraído era morganático, calificativo con el que se designa el enlace entre una persona de sangre real y otra de rango menor. Debo decir, en honor a la verdad, que siendo yo joven sí se hablaba de que un matrimonio de estas características anulaba las posiblidades con las que alguien pudiera contar para subir al trono. Sin embargo, años después, en opinión del Marqués de Villamagna y de otros muchos, nuestro matrimonio nunca debió ser un impedimento para que Jaime hubiera podido reinar. Según su tesis, el Rey debería haber sido Jaime y, el heredero, mi hijo Alfonso.

[...]

Por aquel entonces no sabía nada sobre los legitimistas franceses. Ni don Alfonso XIII ni nadie de la familia nos había hecho el más mínimo comentario al respecto. De ahí que las revelaciones de Cataoui no hicieran más que provocar en mí sobresalto, una inquietud. ¿Acaso podía ser cierto que estuviera la propia familia obrando mal en contra de mis hijos? En todo caso, confieso que aquella inquietud debió ser, a decir verdad, no muy intensa, puesto que igual que vino se fue. Yo no podía ni quería creer algo así. Con los años, a medida que fui perdiendo mi ingenuidad, comprendería muchas cosas.

En absoluto fui consciente de todas las tensiones que existían a mi alrededor. Por fortuna, me enteraría mucho después. Nunca supe que el Rey estaba muy preocupado por su sucesión ni nada parecido; es más, mi impresión en todo momento, durante aquellos años, fue que la renuncia de Jaime no era sino una cuestión zanjada, sin vuelta atrás. ¿Cómo iba a imaginar que existía un pequeño o, acaso, un gran mar de fondo? A mí el Rey me trataba como un buen suegro trata a su nuera. Seguramente mejor de lo habitual porque, tal vez, veía que yo sufría con el comportamiento de Jaime hacia mí y, sobre todo, hacia sus hijos. Don Alfonso XIII era especialmente cariñoso conmigo, así que ¿cómo podía yo suponer que llegaría a ser arbitrario, e incluso injusto, con su hijo y con sus nietos?

Toda la familia Borbón aceptó el deseo del Rey cuando éste decidió nombrar a Juan su heredero. Además de él, era Jaime el único hombre con vida de la familia, ya que las otras dos eran mujeres. Yo no sé si sus hermanas estaban al corriente de que Jaime, o acaso sus primogénitos, hubieran podido también, al igual que en Francia, regir los destinos de España siendo su Rey. Pero creo que no, ya que de haberlo sabido a Crista se le hubiera escapado. No así a Beatriz, quien nunca, y bajo ningún concepto, lo hubiera contemplado ni como mera posibilidad.

A pesar de todo hay que tener en cuenta que, cuando tuvo lugar aquella primera renuncia de Jaime, toda la Familia Real se hallaba en el exilio y la Constitución de 1876, por la que se regía la monarquía española, no estava vigente puesto que la forma de gobierno era entonces la República. De acuerdo con aquella Constitución, cualquier modificación en la sucesión de la Corona debía ser discutida en las Cortes y ratificada mediante una ley. Por tanto, no estaba del todo claro que, sin notario ni taquígrafo, y por supuesto sin someter la decisión a unas Cortes, tuviera que renunciar Jaime al ser presionado por los consejeros de su padre. Todavía más incomprensible resultaba que, sin estar casado, sin tener aún hijos, lo hubiera hecho no sólo a título personal, sino también en detrimento de sus posibles descendientes. Esa especie de irregularidad justificaría la obsesión del Rey quien, si uno lee con atención, comprueba que da demasiadas explicaciones para dejar a Juan como heredero".


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 Asunto: Re: Fallece Emmanuela Dampierre
NotaPublicado: 03 Feb 2019 18:08 
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Clara escribió:
Todavía más incomprensible resultaba que, sin estar casado, sin tener aún hijos, lo hubiera hecho no sólo a título personal, sino también en detrimento de sus posibles descendientes.


¿Y dónde está lo sorprendente? Las renuncias se hacen por sí y por los descendiente que pudiera llegar a tener. Que, por cierto, es algo redundante puesto que al renunciar a unos derechos previamente al nacimiento de tu herederos, al nacer estos no hay ningún derecho que transmitir puesto que ya no los tiene. Aun aceptando la chapuza de la renuncia de Jaime, en un marco legal para la dinastía proscrita harto complicada, el matrimonio de Jaime y Emanuela ya descalificaba de por sí a esa posible descendencia. La pragmática sanción de matrimonios convivió con la Constitución de 1876 -y con todas las anteriores- y durante el exilio hasta la Constitución actual por la que se entiende derogada. La abdicación de Isabel II, en una situación legalmente análoga, también se produjo sin amparo constitucional ni parlamentario y nadie, que yo sepa, la ha considerado inválida.

Yo creo que la llamada a la puerta de los legitimistas despertó en aquella familia -los Segovia- unas ambiciones desmesuradas y absurdas.

¿Por qué Alfonso XIII no arregló su sucesión cuando pudo? ¿Albergó esperanzas en sus hijos mayores? ¿Por qué no preparó adecuadamente a don Juan siendo su único hijo sano? ¿Hería su orgullo el reconocimiento público de una descendencia con taras físicas? Demasiadas cuestiones. Creo que de haber tomado al toro por los cuernos en su momento hubiera ahorrado muchos problemas familiares posteriores y, quién sabe, se hubiera podido afrontar la crisis del 31 de otra manera, puesto que la desafección general en ese momento fue más hacia el Rey que hacia la Corona.

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 Asunto: Re: Fallece Emmanuela Dampierre
NotaPublicado: 03 Feb 2019 19:04 
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Emanuela es una contradicción constante, pues en un mismo capítulo puede expresar un posicionamiento y su contrario. Por ello agradezco tu reflexión Godoy.

Cuando preguntaba hace unos días sobre la abdicación de Eduardo VIII y qué hubiese ocurrido si hubiera tenido hijos, creí que venía bien utilizarlo como símil. Da igual que la renuncia a los derechos sucesorios o a un trono se realicen ante una Cámara de Diputados o en el salón de casa. Son derechos históricos, personalísimos, transmisibles por tradición y hay multitud de ejemplos si atendemos a la casuística de otras abdicaciones y renuncias. Puede haber discrepancias respecto a si Jaime debía renunciar o no -aunque según la propia Emanuela él fue el primer desinteresado, a la par que poco preocupado por la dinastía ni la política ni la situación de España-, pero lo que no tiene mucho sentido es reclamar que una vez casado y con hijos, la renuncia sea inválida porque a ver quién puede renunciar a los derechos de una descendencia nonata.

Según la teoría de Emanuela, si Eduardo VIII hubiese llegado a tener hijos con Wallis, la hoy Isabel II podría haberse encontrado con un heredero disputándole el trono porque, ¿cómo iba a ser posible que el padre renunciara a los derechos de unos hijos no nacidos?

No. Esto no funciona así. Juan de Luxemburgo tuvo que hacerlo así cuando se casó con Helene Vestur, Friso de Holanda lo mismo cuando se casó con Mabel Wisse y el último ha sido Luis de Luxemburgo. En estos recientes casos fue por sus matrimonios, en el caso de Jaime por entender que no estaba capacitado para reinar o ser el Jefe de la Casa. Esta justificación es más notoria y de mayor importancia que el lío ese de considerar que su matrimonio con Emanuela podía ser morganático. Luego, qué lugar hay a un reclamo respecto a unos derechos que se han perdido a través de, no una sino dos renuncias ocurridas en vida de Alfonso XIII, pero no así de algún hijo (al menos legítimo).


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 Asunto: Re: Fallece Emmanuela Dampierre
NotaPublicado: 03 Feb 2019 20:36 
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De haber preparado convenientemente a Juan, España pudo ser otra. Es un tema que siempre he pensado. Una chapuza monumental en mi opinión.

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 Asunto: Re: Fallece Emmanuela Dampierre
NotaPublicado: 03 Feb 2019 20:43 
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Mensajes: 1632
Bueno, de haberse preparado a don Juan cierto que podría haber sido otra cosa pero hay otro problema los políticos! Ese fue el fallo también en época de Alfonso XIII, los malos políticos, precisamente Alfonso XII salió adelante porque Cánovas y Sagasta fueron muy buenos políticos, pero el siglo XIX y el primer tercio del XX los políticos fueron todos una catástrofe!


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